impostora

Narrada en masculino

Leí La vegetariana y fue un golpe seco al cerebro, uno de esos libros que no se digieren en una noche, que se quedan enredados en los pliegues del pensamiento como un sueño incómodo, como un resto que no se limpia con el paso de las páginas. Lo terminé con la...

Manual mínimo para desear sin permiso

Me siento como Carrie Bradshaw escribiendo esta columna, laptop en mano, café a un lado. Pero esta vez, sin tutu ni cosmopolitan. Lo que traigo es una reflexión menos glamurosa, más visceral. En estos años he aprendido algo esencial: habitarme. Escuchar mis impulsos,...

Otra vez volví a no poder

Desde niña me muerdo las uñas, no tengo una imagen precisa del inicio, pero si escarbo un poco, los recuerdos me llevan a una escena de primaria: iban a revisar si teníamos las uñas cortadas, las mías, claro, ya lo estaban, impecables, pero en un ataque de pánico,...

Perderse también es camino

Después del burnout viene la calma. Pero nadie te enseña a habitarla, nadie te advierte que, si tu identidad estuvo siempre anclada en la urgencia, el silencio puede sentirse como amenaza. Que cuando todo se estabiliza, algo adentro se inquieta, como si estar bien no...

La felicidad como mandato (y otras cosas de las que me salí)

I. Una de las cosas más incómodas que aprendí leyendo a Sara Ahmed es que la felicidad no es solo una emoción, ni siquiera una aspiración inocente, es una promesa con reglas: se ofrece a quienes siguen ciertas trayectorias y se retira a quienes se desvían. No es...